Masaje en silla: los efectos secundarios poco conocidos

El masaje en silla (también llamado masaje sentado) fue desarrollado por el estadounidense David Palmer a principios de la década de 1980.

Este masaje de 15 minutos se realiza con el receptor sentado y apoyado en una silla de diseño ergonómico. Aunque el masaje en silla se utiliza principalmente para la relajación y la liberación del estrés en el entorno laboral, el masaje en silla también es adecuado para mujeres embarazadas que tienen dificultades para acostarse en una posición adecuada en la mesa de masaje. Los ancianos y los enfermos también pueden beneficiarse del masaje sentado.

Un efecto secundario inesperado y poco común del masaje sentado puede ser náuseas y desmayos. Este «fenómeno de desmayo» ocurre con personas (principalmente mujeres) que están predispuestas a la presión arterial baja. Los casos típicos de desmayos de los clientes incluyen mujeres embarazadas y mujeres que experimentan la menstruación. Los diabéticos que han permitido que su nivel de azúcar en la sangre baje también pueden verse afectados. Saltarse una comida o un refrigerio antes del masaje pone a la persona diabética en riesgo de desmayarse en la silla. A veces, un cliente regular de masaje sentado puede experimentar un desmayo ‘único’ sin razón aparente. Una persona que tiene episodios de náuseas o desmayos también puede estar en riesgo de sufrir este efecto secundario. Por ejemplo, una persona que se siente mareada y con náuseas cuando dona sangre. Entonces, ¿qué debe hacer el masajista?

Durante la entrevista de admisión, el médico debe preguntar sobre la presión arterial del receptor y cualquier historial de desmayo. El terapeuta siempre debe informar al cliente para que informe la más mínima sensación de mareo o náuseas durante el masaje. Si el cliente se desmaya en la silla, el terapeuta puede apoyar al cliente para evitar lesiones o ayudar a la persona inconsciente a levantarse de la silla y levantar las piernas. La conciencia pronto regresará. No habrá efectos negativos de la experiencia una vez que pase. Sin embargo, el desmayo puede ser una fuente de vergüenza para el cliente. El terapeuta debe asegurarle a la persona que el desmayo puede ocurrir durante un masaje sentado, pero que no hay efectos secundarios.

Puede ser útil dar una explicación sencilla del fenómeno del desmayo. Uno de los beneficios bien conocidos del masaje es la relajación. Cuando el cuerpo se relaja, la presión arterial baja. Cuando esto ocurre durante un masaje de mesa, no sucede nada hasta que el cliente se sienta después del masaje. El cliente puede sentirse un poco ‘espaciado’ o ‘embriagador’. Si el cliente se levanta de la mesa demasiado rápido, es cuando puede sentirse mareado. Sin embargo, durante un masaje sentado, el efecto de un menor flujo de sangre al cerebro es inmediato. Por lo tanto, pueden producirse mareos y náuseas.

En resumen, entonces, es fundamental que todos los masajistas sentados sean conscientes del fenómeno del desmayo y tomen todas las medidas necesarias para evitar que le suceda a sus clientes.

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